Séptimo Arte

El gusto por el séptimo arte definitivamente se lo debo a Papá. En casa teníamos cientos de videocassettes con películas grabadas de la televisión en un popurrí de géneros y clasificaciones. Podíamos encontrar documentales, películas de aventuras, suspenso, crimen, clásicas y una que otra infantil, todas habiendo pasado por un filtro histérico de "es película… Seguir leyendo Séptimo Arte

Anuncios

Los papás que salvan

Mis papás son doctores. De pequeños mis hermanxs y yo cenábamos escuchando historias de cirugías, sangre, vísceras, operaciones con la mitad del cerebro para fuera, anécdotas de doctores carniceros y cómo ubicarlos, y otro sin fin de plática escatológica que nos parecía de lo más normal. En la cocina de la casa hay una caja… Seguir leyendo Los papás que salvan

Thirty flirty and thriving

Ya está, me voy a ir directito al infierno. Todo el que me conoce sabe que yo ya tengo un lugar VIP reservado en este lugar, lleno de globos, confetti, listones y cosas divinas que alegrarán mi descanso eterno. Re-afirmo que me voy a ir al infierno en esta publicación, porque hasta apenas ahora después… Seguir leyendo Thirty flirty and thriving

Una en un millón

Estoy consciente que llevo dos semanas seguidas sin escribir una entrada de Blog. Rompí mi esquema, me -les- fallé. JA. Lo bueno es que ahora también tengo la seguridad de que ésta entrada de regreso supera por mucho las expectativas que tenía hasta el momento, de platicarles lo acontecido en las últimas semanas....o mas específicamente,… Seguir leyendo Una en un millón

Los abuelos Solís Torregrosa

Un par de entradas atrás les conté historias de los nueve primxs Solís y de cómo una abuela guerrera nos cuidaba a todos al mismo tiempo, y del olvidadizo abuelo Solís que no nos iba a buscar a la escuela. Ellos son papás de mi mamá. Los abuelos Solís Torregrosa -exacto, papás de mi papá-… Seguir leyendo Los abuelos Solís Torregrosa

¿Qué hacer en caso de sismo?

Todo está en uno mismo. Siempre.

EL ELEFANTE EN LA SALA

Aquí tiembla, a veces. Aquí mismo, en el “centro” del país. Bueno, dicen que tiembla, de repente, pero no tan frecuente como los sustos que se llevan últimamente mis amigos de Ecuador. Debo confesar que la única vez que sentí un sismo estaba contigo, en un colchón inflable hace poco más de dos años. Recuerdo haberme sentido mareado, aun antes de despertar de un sueño extraño. Estábamos muy juntos, porque hacía mucho frío, incluso bajo las sábanas. Las otras veces, o bien he estado en el transporte público o simplemente no he sentido nada.

Ver la entrada original 471 palabras más